Anthony (Anthony Hopkins), un hombre de 80 años mordaz, algo travieso y que tercamente ha decidido vivir solo, rechaza todas y cada una de las cuidadoras que su hija Anne (Olivia Colman) intenta contratar para que le ayuden en casa. Está desesperada porque ya no puede visitarle a diario y siente que la mente de su padre empieza a fallar y se desconecta cada vez más de la realidad. Anne sufre la paulatina pérdida de su padre a medida que la mente de éste se deteriora, pero también se aferra al derecho a vivir su propia vida.
Hola, hola lectores. ¡Cuánto tiempo sin reseñar una película por acá! pero ya saben que me encanta guardar este espacio para aquellas que entienda merecen la pena y esta si que lo hace. Antes de yo empezar con mi reseña TIENEN que ver la vídeo reseña de Caja de películas... esa reseña es simplemente fantástica, esa reseña me motivó a darle la oportunidad a esta película.
¿Y de qué trata esta película? De un señor que sufre de alzheimer (¿o demencia senil? no me quedó claro). Nosotros acompañaremos a su hija y a él en el viaje de la pérdida de la razón, donde los días y las noches se confunden, los rostros se funciona en uno solo o se distorcionan tanto que ya no reconocemos a quienes tenemos delante... en una caída hacia un abismo que destroza poco a poco nuestra realidad y todo aquello que creemos conocer y que nos negamos a soltar.
¡Como lloré con esta película! Mi esposo se preocupó por mi al encontrarme sin poder hablar con los ojos llenos de lágrimas y es que no podía ser de otra manera con ese final. Duré días con el corazón hecho añicos. El director hace un trabajo genial al meternos en la mente de Anthony generandonos la misma confusión que el siente, y a su vez, nos sumerge en la vida de Anne de una manera que nos hace sentir que Anthony no es otro que nuestro amado padre y nosotros esos hijos que darían el mundo y aguantarían lo que sea para ayudarlo a mejorar. Maravilla de actores, maravilla de guión, maravilla de soundtrack, maravilla de dirección, en fin... maravilla de película. ¡No dejen de verla!.













































